Bienvenidos

Magnaconsultor.com es un espacio donde podremos asesorar a profesionales y emprendedores en temas relacionados con el Marketing Digital, el E-Learning, Management y Gestión Educativa, a través de artículos, asesorías especializadas o capacitaciones in house, según el requerimiento de su empresa o idea emprendedora.

20 febrero 2008

Aprendiendo a sobrevivir a un Jefe Tóxico

• Su actitud afecta negativamente el rendimiento de su equipo de trabajo
• Ayudar al líder malhumorado requiere descubrir por qué actúa así


El líder tiene poder y sus emociones, más. ¿ Lo duda? En el 2005 un grupo de investigadores de la Universidad Estatal de California, en EE.UU., observó a 56 líderes a los que se puso de buen o mal humor para evaluar el impacto de sus emociones en sus trabajadores. Así, los que fueron dirigidos por un líder de buen talante se sintieron de mejor humor, coordinaron mejor su trabajo y consiguieron más y mejores resultados con menor esfuerzo. Sus pares dirigidos por un jefe malhumorado, llamémoslo el jefe 'tóxico', se volvieron ineficientes y, lo que es peor, por complacer a su líder tomaron malas decisiones y siguieron estrategias inadecuadas.

“Son una bomba de tiempo. Nos pueden hacer perder clientes, dinero y personal valioso", dice José Antonio La Rosa, director gerente de Supera, empresa especializada en cambiar la cultura de las organizaciones, que advierte sobre el peligro de estos jefes.
Ernesto Núñez del Prado, director ejecutivo de la Asociación de Buenos Empleadores, incluso esboza una clasificación de ellos en tres grupos: los abusivos, que tienen mal carácter con sus subordinados, pero no con sus jefes; los que se sienten superiores, que no valoran ni escuchan a su gente; y los negativos, que todo el día están criticando lo que hacen los demás. Para el ejecutivo, los tres tipos causan más o menos el mismo daño: convierten a sus colaboradores en ejecutores de órdenes y anulan de esta forma la iniciativa y la proactividad.
¿Pero, qué hay detrás de esta actitud? Para Luis Felipe Calderón , profesor asociado de ESÁN, hay tres causas de este problema. En primer lugar, los jefes no suelen recibir entrenamiento para ser jefes. Segundo, un tema cultural: en los países de América Latina ocupar una posición de poder implica que uno tiene derecho a todo, incluso a abusar de los demás. Y tercero.,una razón de origen biológico: que un jefe, al convertirse en el primero de un grupo, tiende a reprimir cualquier amenaza a ese liderazgo. La Rosa también cree que pueden haber otros problemas detrás: conflictos con la pareja y problemas económicos. pero tambien creencias arraigadas en la infancia, que tienden a generar daño a los demás, corno una manera de compensar el daño que se nos hizo.
¿Y, cómo lidiar con estos jefes? "Si tengo un jefe de este tipo, lo que tengo que hacer es irme", dice Calderón, "pero si no tengo otra opción de trabajo, debo cuidar de no desafiar su ego innecesariamente". Núñez del Prado y La Rosa también recomiendan, desde el punto de vista de quienes están a cargo de estos Jefes Tóxicos darles una retroalimentación adecuada y hacerles tomar conciencia de cómo su comportamiento afecta a sus Colaboradores. "Deben entender que su rol es ser facilitadores de las tareas de su gente y sus líderes, que no solo deben dar órdenes” afirma Núñez del Prado.
Pero Calderón sugiere algo más inquietante:”También hay que mirar en el espejo. Si ese jefe llego allí, hay que revisar por qué". Eso enseñará mucho a todos en la organización.


Fuente: Diario el Comercio

No hay comentarios.:

Visitas